Qué te frena más ¿no saber delegar o no saber qué delegar?

La semana pasada en una sesión de mentoring, un jefe me decía: «No sé en qué momento pasé de liderar un equipo a ser el chico de los recados de la dirección». Su agenda estaba tan llena de tareas administrativas y de trámites, que lo estratégico había quedado reducido a un “cuando tenga tiempo”, es decir, nunca.

Muchas veces el problema reside en el rol que desde arriba nos piden ejercer, y otras muchas en que no sabemos delegar, ni qué delegar: por no tener a quien delegar, por miedo al error, a las consecuencias o a dejar de ser vs sentirnos imprescindibles.

Si estás en esta situación y quieres probar soluciones, Rik Nemanick en su artículo «A Data-Based Approach to Delegating»  propone utilizar una matriz de delegación identificando y agrupando tareas que:

Podrías delegar: tareas con poca complejidad y bajo impacto si las hiciera otra persona.

Deberías delegar: trabajo que consume mucho tiempo y que, realmente, no necesitas hacerlo tú.

Automatizables e incluso prescindibles: las que no aportan valor y se repiten porque «siempre se hizo asi» y para qué vamos a probar otra cosa..

No delegables: decisiones estratégicas, desarrollo del equipo, tareas cuyos errores pueden tener mucho impacto.


¿Y cómo priorizar?

1️⃣ Haz un diario de tareas durante 3-5 días, apunta todo: desde reuniones, informes, gestión del correo e incluso todos esos «¿tienes un minuto?» que tanto tiempo te roban.

2️⃣ Categoriza por valor estratégico. Identifica qué tareas ayudan a conseguir objetivos clave y cuáles son de rutina fácilmente asumibles por alguien del equipo.

3️⃣ Delega partes de las tareas (de forma completa si puedes) que consumen mucho tiempo y generan bajo impacto.

4️⃣ Prepara instrucciones claras y breves: no se trata de soltar el marrón y listo, sino de dedicar tiempo a enseñar cómo ejecutar lo que delegas.

5️⃣ Haz seguimiento inteligente: establece puntos de control «ligeritos», nada de aplicar microgestión, para asegurarte de que lo delegado se hace y funciona. Un checklist sencillito de seguimiento puede ayudarte.

6️⃣ Revisa mensualmente qué sigue devorando tu agenda. Ajusta y sigue soltando lo que pueda ser soltado.

Porque sí, delegar lleva tiempo: explicar, acompañar, resolver dudas… seguro que tardarías menos haciéndolo tú. Pero esa “sobrecarga» inicial es necesaria para que puedas a futuro, respirar y centrarte en lo realmente importante.

Si no estás dispuesto a enseñar, no digas que no tienes a quién delegar, posiblemente lo que no tienes es ni ganas ni paciencia para formar. Piénsalo.

Fuente de imagen: Freekip

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies