Nuevo en el cargo, con equipo y conflictos heredados ¿un marrón?
En ocasiones los ascensos llegan con regalito: un equipo que no has elegido, que te han dicho que no funciona y donde el conflicto campa a sus anchas. En esta situación seguro que tendrías en mente múltiples decisiones a adoptar, pero la primera (o como mucho la segunda) habría de ser cómo manejar la situación y qué rol asumir como líder para cambiar cosas y resolver entuertos.
Maril Lyons en su artículo 5 Steps for leading a team you’ve inherited lo deja claro: liderar un equipo heredado no va de demostrar lo mucho que sabes, sino de aprender lo que ese grupo necesita, escuchar antes de decidir, valorar lo que funciona antes de cambiarlo, y diseñar una nueva ruta con paciencia y estrategia.
¿Y cómo hacerlo?
1️⃣ Llega con curiosidad, no cargado de certezas y conclusiones.
Haz el esfuerzo de no hacer caso a lo que otros te han dicho sobre los miembros del equipo, dales la oportunidad de mostrar lo que son/hacen por ellos mismos; deja que sean los protagonistas los que con sus hechos te demuestren lo que aportan o no al equipo; entrevístate con cada uno de ellos, pregunta por errores, éxitos y aprendizajes, lo que les frustra, lo que les motiva. Que sientan que quieres entender, no invadir.
2️⃣ Conoce el latir del equipo, la red de relaciones tejida con el tiempo.
Detecta a los líderes informales, a los conectores que mueven las cosas y a quienes se sienten invisibles y rechazados. Hazlo con datos (feedback 360º, resultados previos…) y con observación directa.
3️⃣ Construye confianza con transparencia.
Reconoce lo que ya funciona, aunque no sea tu manera de funcionar. Habla claro sobre tus expectativas y abre espacios de diálogo. Un equipo funciona mejor cuando sabe a qué atenerse.
4️⃣ Consigue victorias rápidas y útiles.
Cambia un proceso engorroso, soluciona un conflicto antiguo o visibiliza un logro olvidado. Nada une más que sentir que por fin alguien escucha y actúa.
5️⃣ Transforma, no reemplaces.
Antes de mover ficha e implantar un cambio, piensa: ¿qué es estructural y qué es ruido? Ajusta roles, redistribuye tareas o redefine prioridades pero sin borrar la historia del equipo.
6️⃣ Cuida tu narrativa.
No digas “voy a arreglar esto”, di “vamos a mejorar esto”. No es semántica, si estas palabras van acompañadas de hechos, estarás mostrando que apuestas por el liderazgo compartido.
En todo este proceso piensa cómo quieres ser recordado: como el líder- Atila que “llegó y arrasó” o como el que “llegó y sumó”. Tal vez así logres reconducir al equipo.
Si entras con prisa por cambiar, perderás al equipo; si inviertes tiempo en escuchar y enseñar, ganarás el respeto.
Porque heredar un equipo no es heredar un problema, es heredar una oportunidad. ¿Estás dispuesto a aprovecharla?
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