Solemos creer que grandes grupos de expertos en una materia son «garantía del éxito en la toma de decisiones» y, como tantas otras suposiciones, esta también es errónea. Según Torben Emmerling y Duncan Rooders  en su artículo «7 Strategies for Better Group Decision-Making» esos expertos pueden contagiar con su criterio (supuestamente de más peso) y sus sesgos individuales, al resto de miembros que ven dichos criterios como verdades incuestionables, casi absolutas que hay que seguir, aunque individualmente no estén de acuerdo y tengan su propia opinión al respecto. Es decir el equipo acabará adoptando el «pensamiento grupal», la decisión de rebaño.

¿Quiere esto decir que los equipos, comisiones, grupos de trabajo no son buenos? Por supuesto que no, simplemente que, como líder, si has de coordinar un equipo como este, en el que debéis adoptar decisiones importantes y/o con impacto, toma nota de los consejos que los autores te proponen.

 

Cómo tomar buenas decisiones grupales

 

Forma un grupo con pocos miembros: menos es más

Para evitar el «sesgo de confirmación» es aconsejable que el grupo de trabajo esté constituido por pocos miembros, entre tres y cinco debería ser suficiente.

 

Intenta que el grupo sea heterogéneo: incorpora distintas voces

Si tenemos perfiles muy parecidos dentro del grupo, las visiones, opiniones y creencias serán también muy homogéneas, llegando por tanto fácilmente a una decisión consensuada, pero ¿la mejor decisión? Es aconsejable, aunque como líder te resulte más complicado e incómodo, incorporar voces diferentes, en ocasiones discordantes, esto ayudará a poner sobre la mesa puntos de vistas distintos y poder evaluar decisiones alternativas.

 

Recoge opiniones individuales

Muchas veces en sesiones de trabajo, en comisiones, grupos y equipos de mejora no nos atrevemos a decir lo que realmente pensamos, por múltiples motivos; en otras, aún teniendo capacidad y ganas de compartir nuestra postura (por el efecto que antes comentábamos) acabamos convenciéndonos de que la nuestra no era la mejor opción, silenciándola sin que nadie nos imponga el silencio.

Los autores aconsejan que si lideras estos equipos, intentes «recoger las opiniones individuales de cada uno de los miembros antes de que lo hagan en el entorno grupal» de manera nominativa e informal o estableciendo canales en los que garantices el anonimato.

 

Crea un espacio seguro para hablar

Otra de las barreras para que la comunicación sea fluida y eficaz en los grupos de trabajo, es que los miembros no tengan la confianza y la seguridad de que lo que digan no tendrá ninguna consecuencia negativa (aunque la opinión vertida sea dura de escuchar como líder), por eso es muy importante que crees un espacio seguro, donde todos los miembros sientan que realmente pueden participar y compartir opiniones y criterios sin el miedo a represalias.

Para crear este espacio seguro:

  1. Céntrate en la decisión no en los individuos.
  2. Expresa tus opiniones como sugerencias y no como órdenes a seguir.
  3. Da feedback constructivo y empático para aumentar la confianza.

 

No confíes demasiado en los expertos

Contar en la comisión, equipo o grupo de mejora con un experto, solemos vivirlo como un plus de excelencia que nos ayudará a conseguir el objetivo (además queda superbién decir que fulanito de tal, eminencia en estos temas, formó parte de nuestro equipo). Pues cuidado.

Los autores aseguran que contar con ellos puede hacer que se diluyan las ideas brillantes del resto de miembros del equipo, y que sus opiniones (las del experto) acaben imponiéndose (¡quien va a decir que no a semejante eminencia).

¿Quiere esto decir que debemos prescindir de ellos? No, simplemente su participación ha de ser puntual y a ser posible desde una postura externa de asesoría, pero no como miembro estable del equipo, grupo o comité.

 

Construye las bases para conseguir una responsabilidad compartida

Liderar o coordinar un equipo no quiere decir que seas tú el que tengas que hacer absolutamente todo, ni que recaiga sobre ti todas las tareas y/o acciones a llevar a cabo. Desde el principio planifica el proyecto asignando funciones y responsabilidades a los distintos miembros consiguiendo así que su participación (y por tanto su responsabilidad en el logro del objetivo) sea compartida.

 

R E C U E R D A 

El ego es el asesino de un equipo #cita Patrick Lencioni Clic para tuitear

 

Como complemento a esta entrada te sugiero la lectura del capítulo «Creencias que nos limitan y miedos que se contagian» incluido en mi libro «Mentoring me! Recursos de autoliderazgo para aplicar en tu día a día».

 

 

Fuente de imagen Freepik
¿Te ha gustado el contenido? Si es así hazme un favor: ¡compártelo! Mil gracias ;)

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies