A los líderes de la GenX (menos aún a los «Boomers») no nos enseñaron que es sano reconocer las emociones y saber gestionarlas; hacerlo era de blandos; nunca, jamás, había que mostrar vulnerabilidad; al enemigo ni agua. Las lágrimas en casa. La distancia emocional, siempre presente, como signo de estatus. La ira, esa sí, podías sacarla a pasear de vez en cuando por la oficina.
¡Qué perdidos! Nos costó tiempo y ayuda (aunque alguno siga erre que erre) entender que un líder emocionalmente inteligente, que identifica y gestiona sus propias emociones, y capta e interpreta las de los demás, consigue mejores resultados y equipos más cohesionados.
Pero ¿por dónde empezar? Pues por lo más básico.
1️⃣ Haz una pausa antes de reaccionar
Cómo lider el estrés y la presión pueden llevarte a responder impulsivamente. Antes de reaccionar, respira, cuenta hasta 3 o hasta 10 o 100 o 1000 (depende de la carga contra la que tengas que luchar para no soltar un exabrupto) y pregúntate: «¿cuál es la mejor respuesta en este momento?»
Tal vez sea el silencio. Tenlo en cuenta.
2️⃣ Escucha más, habla menos
Cuando en una conversación tenemos activado el modo «di lo que quieras que yo vengo a hablar de mi libro», tendemos a responder antes de entender el problema y esto puede originar confusión e incluso conflicto.
La próxima vez intenta la técnica del “eco”: repite lo que escuchaste para asegurarte, antes de responder, que has comprendido a tu interlocutor.
3️⃣ Aprende a leer el lenguaje no verbal.
Observa gestos, expresiones y posturas de tus colaboradores para detectar emociones ocultas y anticiparte a ellas.
Aplícatelo; aprende a detectar cuándo tu comunicación no verbal dice más que la verbal o la contradice y por tanto el mensaje «no verbal» sea el que prevalezca.
4️⃣ Controla el tono y las palabras que utilizas.
No es lo mismo decir «esto no está bien» que «podemos mejorarlo».
Reformular el mensaje te ayudará a evitar resistencia en tu interlocutor. Además, con ese cambio de palabras, enviarás a tu cerebro la señal de que «es posible mejorarlo», lo que sin duda reducirá la intensidad de la emoción (seguramente enfado, antepuerta de la ira) que pueda causarte que por enésima vez lo que te presenta el colaborador es un auténtico desastre. Engaña a tu cerebro.
5️⃣ Da feedback centrado en soluciones.
Por ejemplo el método SBI (Situación – Comportamiento – Impacto) suele ser muy eficaz para abordar feedback con colaboradores «complicados», centrándose en el área a mejorar en un contexto, de manera objetiva, mostrando hechos.
✔️ Situación: “En la reunión de hoy…”
✔️ Comportamiento: “Interrumpiste varias veces a tus compañeros…”
✔️ Impacto: “Esto hizo que la conversación se desviara y generó malestar.”
Aunque parezcan 5 tips simples y básicos, no lo son, prueba a practicarlos y cuando los domines, pasa el siguiente nivel.