¿Te has encontrado alguna vez en una situación – profesional o personal – en la que bajo una serenidad y cordialidad absoluta (“dientes, dientes”), bullían torrentes de ira y frustración?

Seguro que sí.

Son situaciones en las que hay poco ruido (relaciones cordiales, aparente ayuda y buena voluntad, escucha, colaboración) pero muchas, muchísimas nueces (resistencia al cambio, desconfianza, envidia, pereza, resignación).

Romper la cáscara de esas nueces es muy complicado.

Es dura, muy dura, porque está hecha de miedo y porque lo que quiere proteger, normalmente, es una tremenda vulnerabilidad.

El miedo tiene muchas caras, todos lo sabemos.

Unas veces será un miedo fundado y otras muchas simplemente un espejismo.

Es humano. Todos lo sentimos.

Forma parte de nuestros genes. Sentimos miedo porque nos sentimos amenazados.

Da exactamente igual si esa amenaza es real o nos la imaginamos.

Todo nuestro sistema de alerta se activa.

Tenemos que sobrevivir, y esa activación nos ayuda a ponernos en guardia: atacamos, nos quedamos paralizados o huimos.

Últimamente me he encontrado con grandes recolectores de nueces 😉  y lo son por alguno de estos motivos/miedos o todos ellos juntos y revueltos, es decir, un estupendo cóctel.

 

3 Mensajes típicos de “nogales” repletitos de nueces

 

Te sigo, te sigo ¡faltaría más! (aunque no sé cómo hacerlo)

Este mensaje encubre tal vez el miedo con más “fundamento”, entendiendo que si no sabes hacer lo que se supone que has de hacer, tienes muchas posibilidades de quedarte fuera del proyecto o de la empresa.

Ese es el corazón de tu nuez: nadie, nadie, nadie, debe saber que no tienes ni idea de cómo hacer lo que te dicen que vas/ vais a hacer.

Y fíjate que he utilizado tanto el singular como el plural, aunque dentro del equipo tal vez sea más fácil camuflar tu falta de competencia.

Aquí tu miedo te paraliza.

¿Crees que tu vulnerabilidad pasa desapercibida? Sinceramente te engañas.

Te darán una tregua, pero si los resultados no llegan, la evaluación negativa de tu trabajo será imposible de parar.

Lo inteligente sería tragarte el orgullo, asumir que nos sabes cómo meter mano a la tarea encomendada y pedir ayuda a otro/s colaborador/es.

 

Me pondré con ello, aunque ahora estoy híper-mega-ocupado

Puede que sea verdad. Puede que no. Solo tú lo sabes.

Si estás “hasta arriba”, tal vez:

➡ Sea cierto y asumas más temas de los que puedes resolver.

Convertirte en un “solucionador de marrones” tarde o temprano te asfixiará.

El miedo a dar la sensación de no saber gestionar el estrés, de no ser eficaz y eficiente, puede llevarte a serlo cuando “pegues un petardazo” o directamente no llegues con los plazos de entrega.

➡ Priorizas los asuntos en los que te resulta más cómodo trabajar, los que “sacas” con cierta facilidad y dejas para el final, para otro día, para ver si se resuelven solos, aquellos otros que te dan pereza, te abruman o una vez más no tienes ni idea de cómo hincarles el diente.

Aquí el miedo a determinadas tareas/trabajo te hace que los evadas. ¿Crees que te van a esperar eternamente? ¿Conoces esta cita de Mark Twain?

Eat a live frog first thing in the morning and nothing worse will happen to you the rest of the day

Pues eso, a tragarse los sapos por la mañanita temprano.

➡ Si dices que estás ocupado, tal vez los nuevos temas que vuelan sobre tu cabeza, acaben en la mesa de algún pobre desdichado que los resuelva.

Mi experiencia (mía y solo mía, no quiero generalizar) es que estos “nogales” son básicamente “vagos”.

Mucho pasear de aquí para allá, mucha reunión, mucho café de máquina comentando lo liadísimos que están, para no tener que arremangarse y entrar en faena ¡qué pereza!

No te preocupes, de este tema me encargo yo (pero ¿qué te has creído?)

Seguro que te suena.

El levantar la patita delimitando territorio.

Recuerda que estamos hablando de situaciones polite donde nadie se despeina, y donde se dice de todo con una sonrisa.

El miedo aquí es también obvio (¡qué básicos somos!) es el miedo a perder el estatus, tu posición, “tu tesoro”.

La pregunta que deberás hacerte es si efectivamente vas a ser capaz de resolver lo que se te pide en las próximas semanas, meses, años….

Hay quienes delimitan su terreno y ejecutan la tarea a la perfección (entonces, ok), muchos otros establecen límites pero se embarullan y embarullando el proyecto.

Si no vas a ser capaz de darle salida, por el bien del equipo, deja de levantar la patita, y que otro asuma el reto!

 

Y tú ¿incluirías alguno más?

R E C U E R D A:

Para quien tiene miedo, todo son ruidos #cita #quote Sófocles Clic para tuitear

 

Imagen: Diseñada por dashu83 / Freepik

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