Hay personas que necesitan estar en movimiento continuamente. Sin parar. Tener abiertas diferentes líneas de acción, trabajar en objetivos múltiples más o menos complejos; les da “vidilla”, les hace sentir bien, porque “hacen cosas”, muchas cosas. Pero ¿de manera efectiva?

Hoy voy a hablarte de la importancia de asentar lo que se proyecta. De la necesidad de concretar todas esas ideas que bullen en tu cabeza.

Hoy voy a pedirte un favor: no impulses más.

Motivos por los que te pido que no impulses más

 

Deja que me explique

No quiero decir que tengas que parar definitivamente. No.

Aunque si te sientes identificado con la descripción del primer párrafo, no te vendría nada mal reflexionar un poco cada cierto tiempo.

Tampoco  te pido que traces una línea en la que los proyectos vayan de uno en uno, en fila india y con un orden establecido que no puedas ni debas cambiar.

No. No se trata de eso.

En todo plan -personal, profesional o empresarial-, tan importante como impulsar acciones, y adaptarse a los cambios que pudieran acontecer, es concluirlas.

Pero centrándonos en tu plan de desarrollo profesional y en la gestión (si estás dispuesto seriamente a ello) de tu marca personal, tener varios frentes abiertos puede ser una desventaja para ti.

Nadie puede tener 10 objetivos estratégicos abiertos y esperar el éxito en todos ellos.

Tú quieres tener éxito en tu plan de desarrollo profesional y/o en tu plan de marca personal ¿no? Pues de ser así, céntrate.

Parte del éxito (no lo digo yo, ¡faltaría más!) reside en poner el foco en lo que uno quiere realmente conseguir.

El multitasking está superado.

Más allá de conseguir que los latidos de tu corazón vayan a 120 pulsaciones minuto, y de que esa sensación de bullir de sangre te fascine, hacer varias cosas a la vez, intentar hacerlas bien y con un propósito, no es que sea dificil, es -permíteme la expresión- absurdo.

 💡 Pon el foco en lo que realmente importa.

 

Si no sabes para qué lo haces, ¿por qué lo haces?

En las sesiones mentoring, cuando la persona a la que estoy tutelando me dice que quiere A+B+C y pero tener abierta la opción C “por si acaso”, le miro muy fijamente y le pregunto ¿para qué?

Y pocas veces obtengo una respuesta satisfactoria.

De hecho, en la mayoría de los casos no tiene claro el porqué de tantas opciones (muchas veces dispares), más allá de sentir o tener la sensación de que están haciendo “algo” con su vida profesional.

¡Claro que hacen! ¡Hacen mucho! Seguramente más de lo necesario ¿pero es efectivo? En un porcentaje muy, muy alto, no.

 💡 Cada vez que necesites imperiosamente poner en marcha una nueva acción, intenta dar respuesta a las preguntas: ¿Para qué lo hago? ¿Qué voy a conseguir con esto? ¿Me acerca o me aleja de mi objetivo?

 

No abras tantas puertas y cierra alguna que otra ventana

Sin duda esto va unido a lo anterior.

En los proyectos, siempre existe una etapa inicial de “enamoramiento”.

No podemos para de pensar en cómo lo vamos a impulsar, qué vamos a hacer para conseguirlo… nos imaginamos un futuro brillante en el que nos sentimos bien.

¡Sí señor! la borrachera del enamoramiento también existe en los proyectos de desarrollo profesional.

La etapa de enamoramiento también existe en los proyectos de desarrollo profesional, pero hay que saber superarla. #Mentoring #desarrolloprofesional Clic para tuitear

Pero tenemos que ser conscientes, que en ellos, como en la vida misma, esa etapa de “cuelgue” tiene los días contados, y que tras la bomba de adrenalina, vendrán etapas de sosiego, incluso planas y desmotivantes.

Es normal que suceda. ¡No todo va a ser champán y rosas!

En esos momentos de cierta apatía, es fácil dejarse llevar y decidir que, sin cerrar esa etapa, quieres abrir otra, para volver a sentir la misma sensación.

¡Cuidado! Puedes engancharte al subidón constante y no avanzar.

 💡 Antes de iniciar nuevos proyectos, cierra los que tienes abiertos. Tan malo como no tenerlos, es tener todo empantanado y no poder mostrar resultados.

 

Si no estás dispuesto a posponer la recompensa, no te metas en este fregado

En Mentoring (tanto de desarrollo profesional como de branding personal) siempre lo decimos: esto no es flor de un día; requiere tiempo, esfuerzo y método.

Si buscas fórmulas mágicas, ¡lo siento! No existen.

Antes de llegar, debes conocerte, analizar lo que tienes en tu mochila, fijar tú meta en este viaje e ir dando pasos hacia ella.

¿Sabes cuánto dura el programa de Mentoring del que soy mentora? 9 meses

Con eso lo digo todo.

 💡 Si quieres realmente trazar un buen plan de desarrollo profesional o de empleabilidad, debes saber que la recompensa, de llegar, llegará como mínimo tras unos 6 meses de trabajo metódico y exhaustivo. Si esto no va contigo, no busques magos, porque puedes encontrar ilusionistas.

 

¿Eres una persona pausada? Este post no te aportará nada.

Precisamente a ti tendría que pedirte lo contrario: por favor, ¡da el paso!

Tú sabes parar cuando has de hacerlo pero ¡cuidado!

En tu caso el parar cada pocos pasos para analizar los resultados y mirar y remirar por arriba, por abajo y por los lados, todos los plazos que se cumplen y no se cumplen; todas las opciones posibles con sus resultados positivos y negativos, ese amor por el detalle… todo eso que es estupendo, puede no serlo.

Ya me entiendes, “la parálisis por el análisis”. Sombras que todos tenemos y que debemos mantener a raya.

En tu caso, asume el riesgo a equivocarte. ¿Á qué le tienes realmente miedo?

R E C U E R D A :

La planificación a largo plazo no es pensar en decisiones futuras, sino en el futuro de las decisiones presentes. #cita Peter Drucke

 

 

Fuente de imagen: Designed by kues1 / Freepik

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