En la entrada de hoy no voy a hablarte de qué es y no es marca profesional (en el fondo y en la forma no podemos hablar de marca personal y marca profesional como dos “huellas” diferentes; salvo que seas Hulk y te transformes, tu impronta a nivel profesional estará compuesta por tus valores, tus intereses, tus competencias, por cómo te enfrentas a los retos y las dificultades, por tu credibilidad)

Tampoco hablaré de personal branding, el proceso de gestión de esa huella, de esa seña de identidad, de esa etiqueta que llevas pegada en la frente, la conozcas o no.

El post de hoy tratará de: 

4 PARA QUÉs de la gestión de la marca personal

 

Cada uno de ellos suele ser el punto de inflexión y de partida, el momento en el que comienza a interesarnos todo esto de la marca personal.

Para qué 1: Encontrar empleo.

Bien porque no lo tienes o porque quieres cambiar de empresa.

Es tal vez el principal motivo por el que los profesionales se interesan en analizar la imagen que proyectan y dejan en los demás, e intentan diferenciarse en un mercado laboral altamente competitivo, precario y globalizado.

La mayoría de los cursos, artículos, podcasts y vídeos sobre la materia, ponen el foco en este para qué.

Debes marcar la diferencia, hacerte visible entre un montón -más bien montañas y cordilleras- de candidatos y captar la atención del seleccionador.

¡Uf, qué difícil!

Sí que lo es.

Buscar empleo es un trabajo. Diseñar una estrategia, una necesidad. #cita #empleo Clic para tuitear

Es el momento perfecto para que te apliques, para que analices qué quieres conseguir, qué llevas en la mochila, diseñar una propuesta de valor relevante que hagas deseable ante los ojos de tus “demás”.

 

Para  qué 2: Dirigir tu carrera profesional

Hace relativamente poco tiempo, la carrera profesional era más o menos predecible.

¡Dónde estarán ya esas carreras vitalicias!: te contrataban, trabajabas, lo dabas todo con motivación, coraje y horas de tu tiempo libre (era lo que tocaba mientras subías la escalera.

Poco a poco te cambiaban el nombre del puesto (junior, senior, responsable, director…) te aumentaban el sueldo y con cada bonus perdías un poquito de fuelle, porque cumplías años, te hacías más sabio y habías recibido varias puñaladitas.

Pero continuabas, estabas en una buena empresa y desde la cima de la escalera (cada uno tenía la suya propia) comenzabas a bajar uno a uno los peldaños, viendo cómo te adelantaban los nuevos juniors que ¡ingenuos! darían la vida por esa empresa a la que tú consagraste la tuya.

Parece un cuento. No lo parece, lo es. Yo diría que casi una leyenda.

Pero aunque el escenario ha cambiado, en esto del control de la carrera profesional se siguen cometiendo los mismos errores:

  1. Pensar que la carrera profesional es cosa de la empresa, ese ente diluido que como padre de familia debe velar por ti, alimentar tus ambiciones, darte las oportunidades de desarrollo que mereces, formarte, alentarte, auparte.

Tú no has de hacer nada, salvo trabajar, que para eso te pagan. ¿Cuidar la marca profesional? … ¡Sandeces!

  1. Ya has llegado a un determinado puesto de responsabilidad, a un determinado nivel, lo has conseguido, se acabó.

No hay que hacer nada, ni demostrar nada a nadie; si estás ahí será por algo. ¿Gestionar la seña de identidad que dejas en tus colaboradores, tus jefes, tus clientes…? ¡Pamplinas!

Mientras uno está dentro (del mercado laboral, se entiende) todo lo que sabe que pasa ahí fuera le resulta ajeno.

Mientras te sientes “a salvo”, el personal branding es para otros, para los del grupo 1, los parados, los “en búsqueda activa de empleo o de nuevas oportunidades laborales”.

Gran error.

Si en algún momento es importante trabajar en nuestra marca profesional y tomar el control, es precisamente en este, cuando estamos “in”.

Porque la crisis, si algo nos ha enseñado, es que en cualquier momento puede llegar el final. Es mejor estar preparado para el siguiente paso.

Y el siguiente paso puede ser irte a otra empresa o al paro, montar tu propio negocio o promocionar dentro de la organización en la que trabajes.

 

Para qué 3: Reorientarte profesionalmente

Por todo lo dicho en el anterior para qué (carrera), normalmente decir que estás en fase de reinvención profesional  es la manera elegante de comunicar que te han echado y que tienes que buscarme la vida.

Es decir, ya no estás “in”, estás “out”.

Uno es capaz de saber la situación laboral de sus contactos en  LinkedIn por los cambios en el perfil y las actualizaciones que se comparten.

Cuanto más cerca se está del precipicio, más horas se pasa en esa red.

Esta situación de reinvención profesional, por el momento en el que se suele hacer,¡otro error! , es idéntica al 1.º para qué con el matiz del autoempleo: perfiles más seniors que montan su propio negocio porque no tienen edad, ni fuerzas, ni oportunidades para entrar de lleno en otra organización posiblemente tan despiadada como de la que han sido expulsados.

Aquí, sí que sí, incluir dentro del plan estratégico empresarial un buen plan de branding personal suele ser aceptado. Y con más o menos método, se hacen intentos.

Tal vez porque en esta situación lo de ser el CEO de tu Yo, SL cobra sentido, muchísimo sentido.

 

Para qué 4: Convertirte en referente en una materia.

Sería casi, casi, la situación ideal.

Tener una ocupación interesante y explotar lo que te gusta (puede ser un hobby) y hacerlo tan bien, que la correcta gestión de esa propuesta de valor te haga poco a poco ir construyendo una marca personal/profesional conocida, relevante y memorable (como dicen Jordi Collell y Guillem Recolons) para en un futuro, ¡quién sabe!, ser elegido y dedicarte profesionalmente a eso que te apasiona.

Si has trabajado bien tu plan de marca personal en este sentido, y llega la época de las vacas flacas (manera cursi de decir que un ERE, la prejubilación o el jefe canalla que cree que va a heredar la empresa, te han puesto de patitas en la calle) tendrás mucho camino recorrido.

Nadie dice que sea fácil, pero siempre será más sencillo dar el siguiente paso si llevas años en el camino.

D’Artagnan y los tres mosqueteros

Cada persona, individualmente, puede querer gestionar su marca para conseguir un objetivo: unos para encontrar empleo, otros para dirigir su carrera profesional, aquellos para reinventarse y estos para convertirse en referente.

Bien.

Para mí la gestión de la marca personal es como el lema de los mosqueteros “una para todos y todos para una”.

Porque seguramente pasarás por todas esas situaciones a lo largo en tu vida laboral: primero buscarás trabajo, segundo te incorporarás a una organización y comenzarás a dirigir tu carrera profesional, puede, probablemente, que debas reinventarme varias veces a lo largo de la misma, o incluso convertirte en ese referente en el mercado.

Cuanto antes te des cuenta, mejor que mejor.

Conclusión

Si no gestionas tu marca personal, otros lo harán por ti

La frase no es mía, es de Guillem Recolons, uno de los grandes del branding personal.

¡Cuánta razón tiene! Y lo sé por experiencia.

Si no lo haces, luego no te quejes de las etiquetas que esos otros te cuelguen (algo de lo que te hablé en el artículo ¿Etiquetas o te etiquetan?)

Todos sabemos que poner etiquetas es muy fácil y quitarlas, tremendamente difícil.

Entre otras cosas porque cuando tú te enteras de que te las han colgado ya ha pasado mucho tiempo y lo que era un rumor, a fuerza de repetirlo, se convierte en certeza.

Permanecer impasible hará que tu marca profesional sea lo que otros quieren que sea y modificarla (que se puede) supondrá un mayor esfuerzo e inversión, siendo el resultado cuanto menos incierto.

¿Es lo que quieres? Piénsalo.

 

 

Fuente de imagen: Designed by katemangostar / Freepik

¿Te ha gustado el contenido? Si es así hazme un favor: ¡compártelo! Mil gracias ;)

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies